El PRI quedó reducido a… Escombros

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Por Carlos Gerardo Cortés García

Para Andrés Manuel López Obrador la tercera fue la vencida. El domingo primero de julio de 2018 logró ganar la elección presidencial. Y tenemos que entender que en esta aventura Andrés Manuel no estuvo sólo. El éxito de su estrategia tuvo como compañero a Enrique Peña Nieto, quien, con los escándalos de la Casa Blanca, los gasolinazos, los incrementos criminales a los precios de la luz, el incremento de los impuestos, el desmantelamiento de PEMEX y el disparo inimaginable de la violencia en el país, se convirtió, sin querer queriendo, en el principal operador de Andrés Manuel López Obrador rumbo a la Presidencia. Peña Nieto, desde agosto de 2016 y debido a los escándalos una y otra y para vez, no logró subir su popularidad de los veintes, llegando incluso, en febrero de 2017 a estar por debajo de ese nivel de aprobación, de acuerdo con el análisis de Consulta Mitofsky en la aprobación presidencial.

Ello significa, que a nueve meses de que termine su gobierno, en febrero de 2018, sólo dos de cada 10 mexicanos aprobaban la gestión del presidente Enrique Peña Nieto con 21% en tanto que 69% de los mexicanos están en desacuerdo con su desempeño como jefe del ejecutivo federal. Ahí, pues, una de las explicaciones de ese terrible resultado electoral para el PRI.

Pero también el presidente Peña cometió otros errores de tipo político. El haber nombrado a Enrique Ochoa Reza como Presidente Nacional del PRI, fue un caro error que pagó en la jornada comicial del domingo pasado. Ochoa Reza, es un hombre salido de la nada, sin carrera política, sin experiencia electoral, un hombre gris, un personaje a quien le importó una pura y dos con sal el partido y al nombrar candidatos sólo el sabe las motivaciones que tuvo para ello. El paso de Ochoa Reza por la dirigencia nacional del PRI fue para todos los priístas una tragedia. Y para los tamaulipecos fue aún más.

Después de la sonora derrota de Baltazar Hinojosa Ochoa como candidato del PRI al Gobierno del Estado en junio de 2016 a manos del panista Francisco García Cabeza de Vaca, a Ochoa poco le importó venir a llorar la derrota con la militancia de su partido en Tamaulipas. Le valieron madre Tamaulipas y el partido y la única vez que lo vieron por tierras cuerudas fue en el Sexto Informe de Gobierno del hoy multimillonario vecino de San Pedro, Egidio Torre Cantú. Enrique Ochoa Reza, pues, fue también culpable de la debacle priísta del pasado domingo, en donde se redujo a cero la presencia del Partido Revolucionario Institucional en Tamaulipas y prácticamente en todo el país. De ser el Revolucionario Institucional la primera fuerza política en el país, pasó a ser la tercera, con opción de caer aún más abajo.

Por ejemplo, el Partido Revolucionario Institucional descendió a la tercera fuerza política en Tamaulipas al perder la totalidad de los escaños en el Congreso de la Unión, la totalidad de los distritos electorales en la Cámara de Diputados y las tres senadurías. Adicional, en lo municipal el tricolor solo ganó en seis ayuntamientos “muy pequeños”, siendo Miguel Alemán el más grande e importante de todos.

Ello ratifica tácitamente la aprobación del electorado, de los ciudadanos, sobre el Gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca. Normalmente, en la elección intermedia los electores castigaban a los resultados de los gobiernos locales y hoy, el PAN en Tamaulipas, pasó de 25 a 31 ayuntamientos, pero más importante que ello, es que Acción Nacional sumó a su causa los municipios de Tampico, Ciudad Victoria y Río Bravo, los que tienen una importancia manifiesta en la Gobernabilidad de la entidad. Y este dato, por si sólo, ratifica el acuerdo de los ciudadanos con el gobierno de los vientos del cambio.

Y tampoco no fue una casualidad que al PRI le hayan sido arrancados los tres municipios “grandes” que habrían logrado conservar, tras las derrota histórica del 2016. En Matamoros, en Tampico y en Ciudad Victoria, los electores se sintieron lejos de los gobernantes quienes apostaron más a los escándalos que a la calidad de los servicios.

En Ciudad Victoria, les ganó la soberbia a Oscar Almaraz y a sus funcionarios, a grado tal que aseveraban que Almaraz por nada podría perder el Ayuntamiento. Sólo hubiera bastado que se bajaran a la realidad para que vieran el estado de la pavimentación de las calles, de la oscuridad de las arterias y del problemón del agua que está afectando a prácticamente toda la ciudad. El desdén y la soberbia le costaron a Almaraz perder el ayuntamiento.

En Matamoros, a Chuchín de la Garza la sociedad le cobró muy cara la muy mala administración que ofreció, pésima administración, que además afectó a los proovedores del ayuntamiento, al quedarles a deber meses y meses y meses de productos y servicios, bajo la única excusa de “Asté disculpe. No hay dinero”, sumado a la mala calidad de los malos servicios públicos.

En Tampico, aunque se enoje, miente madres y amenaze, la verdad es que por Magda Peraza no votó la gente. A la maestra la despreciaron los ciudadanos de fea manera. Y es que al puerto en los últimos dos años Magda les dio malos servicios públicos, se subió al ring, con todos se fajó librando pleitos absurdos, el trato déspota y barbaján que ha ofrecido a los trabajadores del ayuntamiento, a los medios de comunicación y, en general, a quienes no piensan como esta señora de edad fue lo que le costó ser sacada a patadas de la Presidencia Municipal. A nadie se le olvidó a la hora de votar que Magda Peraza traicionó una vez, traicionó otra vez y traicionará siempre.

Y en Río Bravo, mucho tuvo que ver en la derrota de la actual administración municipal, el soberbio y déspota trato que la Secretaria Técnica de ese ayuntamiento, Sara Alicia González Fernández daba a quienes querían acercarse a resolver algún problema con al alcalde. Y esta mujer, más que ayudar al Presidente Municipal de Río Bravo, más que ayudarlo y orientarlo, le volteó a mucha gente que a la hora de la verdad, votaron por otra opción de gobierno.

Así fue este episodio electoral en Tamaulipas que, reitero, permitió que la gente votara en contra de quienes les prometieron y no les cumplieron y ratificó que los tamaulipecos si reconocen el trabajo de los vientos de cambio.

  1. 1. Dicen que los partidos de la Coalición Juntos Haremos Historia, MORENA, Partido del Trabajo y Partido Encuentro Social, habrían logrado 307 diputados en el Congreso de la Unión, lo que les da una mayoría muy mayor. Asimismo, se especula que en el Senado, de los 128 Senadores, 69 son para estos partidos de la Coalición del Presidente. ¿Tsunami? Tsunami se queda corto con lo vivido el domingo en el escenario nacional.

Gracias por recibirnos. Sus comentarios son bien recibidos en nuestro correo electrónicohipodromo.politico@gmail.com. Y también estamos en twitter @CarlosCortesMX

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